Mientras que más de la mitad de la población consumidora de la UE se muestra receptiva a las declaraciones ecológicas, sólo una quinta parte parece confiar realmente en las afirmaciones sobre sostenibilidad que hacen las marcas. Cada vez más, el mercado se da cuenta de que la «sostenibilidad» es algo más que una palabra de moda y que las afirmaciones ecológicas deben justificarse con datos claros y transparentes. La reputación y la fiabilidad de la marca pueden estar en juego.

Especialmente en el sector de la moda, los consumidores esperan que las empresas reduzcan la presión sobre las materias primas, el agua y las emisiones de gases de efecto invernadero. Además de la reutilización o el reciclaje de las materias primas, el sector de la moda también es responsable de la liberación de alrededor de medio millón de toneladas de microfibras de plástico en el océano (lo que equivale a más de 50.000 millones de botellas de plástico) resultantes del proceso de lavado de los textiles. Además del impacto medioambiental de la industria de la moda, también el componente social de ESG en la modajuega un papel importante en los esfuerzos de sostenibilidad de este sector (véase «wokewashing»). Con informes regulares sobre violaciones de los derechos humanos, la explotación de mano de obra barata en los países en desarrollo, la discriminación de género y la experimentación con animales, los clientes esperan que las empresas de moda no escatimen esfuerzos para comportarse de forma ética en cuanto a ESG en la moda.

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