Sin lugar a duda las ramificaciones del caso Huawei-EEUU avanzan deprisa y amenazan con convertirse en una “guerra fría tecnológica” con un horizonte de resolución complejo.

La presión a la que EEUU está sometiendo a sus aliados en Europa para que sigan sus pasos (algunos países ya lo han hecho), es una estrategia peligrosa que sin duda afectará a las relaciones de esos países con China. No podemos tampoco olvidar que esta táctica es exportable a otros sectores empresariales que, aunque sin ser puramente tecnológicos, tienen gran parte de su desarrollo y crecimiento en el gigante asiático.

Si analizamos el ecosistema de empresas españolas que operan o tienen intereses en China, en la actual coyuntura del caso Huawei-EE.UU. y después del resultado obtenido tras la visita del Presidente Xi Jinping el pasado mes de noviembre a nuestro país, consideramos que la maquinaria de inteligencia económica de nuestro tejido empresarial debe ponerse en marcha cuanto antes con este foco, y con una actitud de total proactividad.

Ver este caso como un impacto que solo afecta al sector tecnológico es una conclusión incompleta que puede generar un grave perjuicio a los intereses de empresas españolas en China, y por ende a nuestra economía.

Compartimos el análisis con aquellos que consideran el caso Huawei como la punta del iceberg de una crisis más de fondo y que afectaría a un replanteamiento por parte de EE.UU. de los elementos estructurales que conforman su relación estratégica y comercial con el gigante asiático: propiedad intelectual; transferencia de tecnología, acceso al mercado y ciberseguridad.

La resolución satisfactoria de todos estos contenciosos no se producirá a corto plazo y, por tanto, debemos prepararnos para un camino lleno de baches. Las empresas españolas, cada vez más globales y expuestas al mercado chino de una forma u otra, deberán poner un nuevo foco de atención en analizar y gestionar los riesgos derivados de la presente crisis en sus respectivos negocios.

Carlos Aguayo
CEO