Las emisiones de bonos verdes están creciendo de forma exponencial y en cada una de ellas hay una agencia de calificación financiera especializada que asigna lo que se conoce como opinión de segunda parte, una suerte de rating de la sostenibilidad con el que acreditar ante el inversor que esos bonos que dicen ser verdes efectivamente lo son.

La agencia Vigeo Eiris (V.E.) es la más activa en la concesión de ese “sello verde” en Europa. Ha calificado a la reciente emisión realizada por la Comisión Europa –que debutó la semana pasada con sus primeros bonos verdes, por 12.000 millones de euros– y también la lanzada por el Tesoro español, con sus primeros 5.000 millones de euros. Esa agencia forma parte de Moody’s ESG Solutions, que tiene a las citadas opiniones de segunda parte como uno de sus productos del área de finanzas sostenibles y que, según explican en la compañía, opera de forma separada de la agencia de rating como tal, Moody’s Investors Service.

Bajo la lupa de V.E. están pasando por tanto los programas de emisión de las corporaciones europeas –en España también ha calificado el reciente debut en bonos verdes de KutxaBank– y de los distintos tesoros de la zona euro, incluido el alemán, el más activo. La concesión de estos rating de sostenibilidad –un mercado en el que operan otras firmas como Sustainalytics, de Morningstar– no está sin embargo regulada por el momento y no hay un marco que la haga homogénea. De hecho, a día de hoy la falta de aplicación de unos criterios uniformes de sostenibilidad para toda la industria ESG es uno de los grandes problemas para la inversión sostenible.

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