Existe, en estos momentos, una elevada incertidumbre económica a nivel mundial y particularmente a nivel europeo. Provocada, por un lado, por la tensión geopolítica proveniente de la invasión de Ucrania y, por otro lado, por los bancos centrales que tratan de controlar la inflación a través de una desescalada de las políticas monetarias expansivas. Por si fuera poco, en la medida que no acaba de verse clara la recuperación, se complica esta retirada. Mientras tanto, en este callejón sin salida, se observa en el horizonte la temida estanflación.

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