Los riesgos asociados al cambio climático se clasifican en dos grandes categorías:

  • Riesgos físicos, que surgen a consecuencia de eventos climáticos y geológicos y de cambios en el equilibrio de los ecosistemas, y los riesgos de transición, que son aquellos vinculados con la transición a una economía baja en carbono como respuesta al cambio climático. Los riesgos físicos pueden ser de tipo gradual (por ejemplo, subida del nivel del mar o desertificación) o manifestarse de forma abrupta (como tormentas o sequías), y en cualquier caso conllevan un daño físico a los activos de las empresas, disrupciones en la cadena de suministro o aumento de los gastos necesarios para afrontarlos.
  • Riesgos de transición, también denominados «riesgos de carbono», están asociados a las prioridades en las políticas en la lucha contra el cambio climático de cada país, en las que la reducción de las emisiones de CO2 suele desempeñar un papel primordial. Estas políticas pueden acabar afectando a las empresas, bien, porque impacten en su propia actividad económica o porque afecten a activos en los que han invertido.

Estos dos conceptos no son independientes entre sí; cuanto más contundentes sean las medidas contra el cambio climático, menores serán los riesgos físicos a futuro, y viceversa.

La gestión del riesgo climático merece especial atención en cualquier proceso u operación financiera, bursátil, corporativa o de M&A. La tendencia es clara y las instituciones financieras cada vez más involucradas en el proceso de transición, buscan convertir en oportunidad todo el entorno ESG.

El sector financiero está cada vez más preocupado por evitar el llamado greenwashing o lavado verde. La transparencia en los bancos y fondos de inversión hacia sus clientes (grandes o pequeños) es un factor diferencial. Además de definir lo que es verde y sostenible, es necesario demostrarlo.

La recopilación de información, la analítica avanzada de datos, la modelización de escenarios y el análisis permanente de los múltiples grupos de interés, son factores en los que debe apoyarse el sector a la hora de establecer un marco que dimensione y capitalice la oportunidad comercial ESG.
Un excelente ejemplo sobre el valor de estos factores para el sector financiero es el informe reciente de Alvarez & Marsal, en el que a través de su nueva formula GREEN PACE, ha analizado y clasificado a los 25 principales bancos europeos y norteamericanos y muestra como están capitalizando la sostenibilidad como una oportunidad de negocio.

Conoce el informe de Alvarez & Marsal haciendo clic aquí.