En Europa, las matriculaciones de coches eléctricos aumentaron más de un 100 % en el primer semestre de este año. Al final de este año la cifra podría alcanzar el millón de vehículos, lo que supone todo un reto para la infraestructura de recarga que no está a la altura del crecimiento de las ventas. Los fabricantes están compitiendo por abordar este problema clave. La carga vinculada en la vivienda o en el trabajo y sobre todo la carga pública, tanto en las carreteras como en las ciudades (para aquellos que no disponen de pinto vinculado), se convierte en imprescindibles en este escenario.

Las matriculaciones de coches con baterías recargables aumentaron un 124 % en el primer semestre de 2021 (483.000 vehículos matriculaos) según los datos de la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA). Los estrictos objetivos de reducción de las emisiones de CO2 que forman parte del paquete Fit for 55 de la Comisión Europea exigen que la infraestructura de recarga se desarrolle al mismo ritmo que la venta de los vehículos. Se trata de una tarea muy exigente que debe ser abordada por los diferentes actores que intervienen en el mercado, entre ellos, los fabricantes.

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