Las Smart Cities son el enfoque estratégico de una necesidad imperiosa: la de orientar la vida y la cultura urbana hacia la sostenibilidad. Quizás no exista la ciudad perfecta. Pero la creencia que se ha instalado entre los líderes políticos, empresariales y sociales -enfatizan desde el World Economic Forum (WEF)- es que hay que tender hacia la perfección; hacia el desafío de concebir y diseñar capitales inteligentes. Porque, como recuerdan desde la OCDE, si no se toman medidas drásticas, el crecimiento económico y demográfico tendrá un impacto medioambiental y social sin precedentes. Dado que la mayoría de la población se concentrará en las grandes ciudades, se hace indispensable superar el desafío de los más de 2.000 millones de habitantes adicionales para 2050. La recuperación económica, al calor de las campañas de vacunación contra el Covid-19, han reactivado la dinámica de las ciudades, explica The Economist. Muy en especial, la de las grandes capitales de las potencias industrializadas. En las que proliferan de nuevo las demandas de servicios, de líneas de negocio y de compraventa y alquiler de inmuebles. “El impulso del PIB de estas naciones va aparejado al renacimiento de sus principales centros urbanos”, en los que la regeneración del empleo “empieza a bullir” a buen ritmo.

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