Hoy por hoy, casi todo lo que llamamos “sostenible” pasa por un juicio de corte medioambiental. Y es que la perspectiva que se aborda y en la que actualmente está trabajando la regulación es la del impacto climático —idea integrada en el concepto de Enviroment—.La Comisión Europea está decidida en hacer que las empresas reduzcan al máximo sus emisiones de CO2 para las próximas dos décadas, pero no se ha pronunciado con precisión respecto a otros temas como puedan ser los sistemas de incentivos o la distribución del poder en la estructura de gobierno corporativo. ¿Acaso no suponen los aspectos recogidos en la S (social) y la G (governance) factores relevantes a la hora de controlar el riesgo de sostenibilidad? Nada más lejos.

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