Fidelity International -que gestiona un patrimonio de 787.100 millones de dólares- ha presentado este martes una versión mejorada de su política de inversión en torno al cambio climático que alinea su estrategia de gestión de inversiones activa y a largo plazo con el objetivo de cero emisiones netas en el futuro.
Sobre la base de su compromiso como miembro fundador de la Net Zero Asset Manager Initiative que persigue lograr las cero emisiones netas en 2050, Fidelity se ha comprometido a conseguir en 2030 una reducción del 50% de las emisiones de CO2 en toda su cartera con respecto a los niveles de referencia de 2020.
Para guiar este proceso, Fidelity pondrá en marcha una metodología de Calificaciones Climáticas Propias. Éstas se nutren de los recursos de análisis de Fidelity para evaluar la ambición de las empresas en las que invierte de alcanzar las cero emisiones netas, y se utilizará para ir estableciendo objetivos intermedios en el camino hacia las cero emisiones netas de sus fondos. Junto con la mejora de las prácticas de voto anunciada este verano para que las empresas cumplan unas normas mínimas en materia ESG, esta política animará a las compañías a reducir su impacto en el planeta y a aportar valor a todas las partes interesadas en un mundo que se está descarbonizando.