La Comisión Europea filtraba a hurtadillas el pasado 1 de enero una propuesta para la denominada Taxonomía de Inversiones Sostenibles. El Reglamento UE de Taxonomía aprobado en 2020 tiene como fin principal clasificar y estandarizar a nivel europeo qué se considera una inversión sostenible o no con el fin de marcar el camino a las instituciones financieras y guiar a los inversores. Con esa norma además , se pretende dirigir el flujo de inversión a activos que nos permitan avanzar en la lucha contra el cambio climático y de paso evitar dirigir el dinero hacia otros productos pretendidamente ecológicos , lo que comúnmente se conoce como greeenwhasing, en este caso de tipo financiero. Por tanto, la Taxonomía a priori es una acertada propuesta.