Los índices ESG -que tienen en cuenta en su composición los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno- mostraron su fortaleza durante el crash de la ómicron, que desencadenó un desplome que arrancó el viernes 26 de noviembre y se prolongó durante la primera semana de diciembre.

Mientras que el MSCI World se dejó un 4,1% durante este crash, su versión sostenible, el MSCI World ESG Leaders, cedió un 3,9%. Lo mismo ocurrió con los índices europeos de este proveedor: el MSCI Europe cayó un 4,6%, y su hermano responsable, el MSCI Europe ESG Index lo hizo solo un 3,2%.

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