Pese al repunte de la demanda de automóviles, la crisis de los microchips ha provocado que en los tres primeros meses del año las 17 plantas de coches con sede en España ensamblaran 662.224 vehículos, un 12,5% menos en comparación con 2019.

Hasta los coches más básicos cuentan con procesadores para regular aspectos como la potencia del motor, mientras que los más nuevos incluyen hasta un centenar largo de microprocesadores

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