En marzo de este año se presentó el 14º Plan Quinquenal de China, correspondiente al periodo entre 2021 y 2025. En él se incluyen propuestas específicas para alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y la neutralidad de carbono en 2060.

En los próximos treinta años se necesitarán nuevas inversiones por valor de unos 138 billones de yuanes (20 billones de dólares) solo en el sector energético, lo que supone más del 2,5% del PIB anual del país asiático, según un reciente estudio del Instituto de Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Tsinghua

En 2020, las inversiones en energías renovables supusieron la mayor parte de la inversión china en el extranjero. La capacidad de energía renovable instalada en el mundo alcanzó casi 2.800 gigavatios (GW) en 2020, de las que un tercio se concentraba en China, que encabeza el mercado mundial de energía renovable con 895 GW, según datos de la Agencia Internacional de la Energía Renovable (IRENA).

Además de la energía, China avanza en las otras dos patas del ESG: la social y el buen gobierno. Para Li Yimei, consejera delegada de China Asset Management, «la inversión responsable y la búsqueda de la sostenibilidad a largo plazo no es nueva para la comunidad inversora de China, pero no lo cumplimos realmente dentro del régimen de ESG»

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