La inversión sostenible, aquella basada en una filosofía de inversión ética y responsable, aterrizó en el mundo empresarial a finales de los años 60. Durante los últimos años, ha crecido notablemente y, en la actualidad, es uno de los pilares fundamentales para que las empresas puedan cumplir sus objetivos y se ve traducido en las estrategias ESG que se están desarrollando.Para las empresas es clave actuar en función de unos criterios ambientales, sociales y de gobernanza denominados ESG, por sus siglas en inglés, para conseguir una mayor rentabilidad y compromiso con la sociedad.