Las finanzas verdes contra el cambio climático, están en auge y se posicionan como gran aliada en la lucha contra el cambio climático, pero, dada la falta de regulación, corre el riesgo de ser utilizada por empresas e inversores para lavar su imagen en lugar de tener un verdadero impacto en la descarbonización del planeta.

Las finanzas verdes contra el cambio climático, uno de los ejes de debate de la próxima Cumbre del clima de Glasgow, forma parte de las finanzas sostenibles o ESG (por sus siglas en inglés), que son aquellas destinadas a inversiones relacionadas con factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo.

Actualmente, la etiqueta de sostenible la otorgan agencias de calificación especializadas, que evalúan proyectos o empresas en función de criterios financieros, ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo mediante metodologías de investigación propia

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