El reto de la recarga en los vehículos eléctricos

No cabe duda de que la movilidad actual y futura esta inmersa en una transición hacia el vehículo eléctrico y de hidrógeno. Los motores de combustión de gasolina/diésel empiezan a tener fecha de caducidad, un ejemplo claro de esta tendencia es que la semana pasada fue el gigante alemán Audi el que anunció y confirmó que dejarán de fabricar coches con motores de combustión en 2026, y que todos los vehículos fabricados a partir de esa fecha contarán con motores 100% eléctricos.  Este tipo de anuncio, al que se siguen sumando fabricantes de todo el mundo, sin duda tiene un fuerte impacto a la hora de tomar decisiones sobre la compra por parte del consumidor de un nuevo coche. El usuario se está adaptando a marchas forzadas a una E-mobility que sigue teniendo muchas carencias en la infraestructura de recarga, que debería dar signos de mayor madurez a estas alturas de la transición en la que nos encontramos.

En la actualidad y a nivel global, existen más de 250 modelos de vehículos eléctricos en el mercado y según McKinsey el catálogo de modelos totalmente eléctricos, disponible en 2025, estará formado por más de 400 modelos diferentes.

la recarga en los vehículos eléctricos

La imagen nos muestra que la industria de la automoción avanza a más velocidad que la oferta de infraestructura de recarga, por lo que se plantea el gran reto que supone la recarga en los vehículos eléctricos. La autonomía media actual de los vehículos 100% eléctricos es de 400-450 km, aunque algunos modelos, al alcance de pocos bolsillos, sobrepasan los 700 km en óptimas condiciones de uso. Este factor, unido a la recarga y la durabilidad de las baterías, son inquietudes e incertidumbres que preocupan al consumidor.

En el caso de la recarga, la preocupación es mayor incluso: se hace necesario elaborar un plan de comunicación que llegue de verdad a la población para generar conocimiento sobre los tipos de recarga, consumos, cargadores, puntos públicos, estaciones de servicio, métodos de pago, etc., que sin duda dará la posibilidad de tomar mejores decisiones a la hora del vehículo que deben comprarse a corto plazo.

Igualmente, los fabricantes de coches y los países deben ser conscientes de la necesidad de poner a disposición de los usuarios distintas alternativas a la gestión de la recarga o al uso de baterías para los nuevos vehículos. El éxito estará en hacer convivir correctamente estas alternativas presentes y futuras que puedan ser implementadas para dar servicio a todo el parque automovilístico de un país/ciudad/pueblo.

Una de esas alternativas en torno al vehículo eléctrico es la de vehículos con la batería intercambiable en una estación de servicio. Actualmente, la mayor desventaja técnica de los coches eléctricos es el tiempo necesario para recargar la batería. Independientemente de la red utilizada y del modelo de coche, los 20 minutos o media hora, en el mejor de los casos, para obtener una autonomía de más de 200 km, no nos la quita nadie.

En los últimos años, fabricantes de vehículos y empresas especializadas han desarrollado su propia tecnología de infraestructura de intercambio de baterías. Se trata de estaciones de servicio donde el conductor no necesita salir del coche durante el proceso. Es una operación totalmente automatizada y que se lleva a cabo entre 60 segundos y 10 minutos en función del fabricante de esta tecnología, en muchos casos, menos tiempo del que se tardaría en repostar un coche de combustión tradicional.  En este caso la autonomía no se ve mermada por el tiempo de la operación y se obtiene una batería a plena capacidad.

Esta variable encajaría perfectamente al usuario que no dispone de un punto de recarga propio (vivienda unifamiliar) o en usuarios como las flotas de coches compartidos, taxis, camiones y autobuses; en clara sintonía con las nuevas metodologías de pago por uso y fórmulas para el sector auto finance.
¿Se adaptarán las capacidades de la industria a los usuarios o las de los usuarios a la industria?

Carlos Aguayo
CEO Intelsynet