Cualquier negocio implica un riesgo por lo que dejarlo todo al azar es tan imprudente como peligroso. La solidez de una empresa está definida por su cartera de clientes, su política de crecimiento, su desarrollo y su estabilidad económica, igual de importante es su capacidad de gestionar, controlar y mitigar los riesgos.

Evitar cualquier episodio de crisis en la empresa requiere de un análisis meticuloso, profundo y exhaustivo de todos los factores involucrados, de manera directa o indirecta, en su funcionamiento. Su análisis profundo y su complejidad hacen que muchas empresas no tengan ni personal ni departamentos suficientemente preparados para el desarrollo que dichas tareas.

Prevenir siempre es mucho mejor que curar, de ahí la gran importancia de implementar políticas de análisis de riesgos que permitan evaluar todos aquellos factores que son potenciales amenazas para el buen desarrollo de la organización. Si no se dispone de las herramientas internas adecuadas la mejor opción pasa por la contratación de una consultoría externa especializada en la realización de dichos estudios.

Una buena política de riesgos empieza por un análisis de la situación que permita identificar y detectar los puntos inestables o de peligro. Seguidamente se realizaría una evaluación que permitiría el diseño e implementación de todas aquellas medidas de prevención, detección, control y mitigación del riesgo. Dicho análisis debe realizarse de manera periódica, ya que las circunstancias cambiantes pueden dejar las políticas de prevención de riesgos obsoletas o con fisuras. El control, seguimiento y evaluación continuada son imprescindibles para garantizar el éxito del proceso. Las diferentes etapas deben permitir analizar las consecuencias del riesgo y cuantificarlos, para poder valorar y realizar una toma de decisiones adecuada y funcional.

Los factores desestabilizadores pueden ser tanto internos como externos, por lo que se recomienda un análisis global de la situación. La evaluación del riesgo externo abarca desde proveedores, clientes, situación socio-económica e incluso la posibilidad de sufrir desastres naturales o ataques terroristas.

Por el contrario, el análisis interno se centra tanto en la operativa como en los trabajadores que componen la empresa u organización. Se estudian los procesos internos y se identifican las ‘Red

Flags’, que son aquellos puntos que requieren una atención especial por su mayor probabilidad de verse comprometidos por acciones fraudulentas debido a su acceso a información confidencial, cuentas bancarias o material de alto valor económico.

Se estudian los procesos internos y se identifican las ‘Red Flags’, que son aquellos puntos que requieren una atención especial por su mayor probabilidad de verse comprometidos por acciones fraudulentas

A lo largo de la historia hemos conocido la desaparición de grandes empresas debido a una gestión inadecuada de sus riesgos, ejemplo perfecto es el caso del Banco ‘Wells Fargo’, que se enfrentó al pago de 185 millones de multa por la apertura de cuentas sin la autorización de sus clientes. También son comunes casos de competencia desleal o espionaje, donde empleados y exempleados filtran y roban información para entregarla a la competencia, dañando enormemente la viabilidad, los recursos y la economía de las empresas.

Prevenir el riesgo reputacional de un individuo o empresa, implantar sistemas de prevención, mitigación y detección temprana de fraude y gestionar conflictos son solo algunas de las tareas que un buen equipo de profesionales en el análisis de riesgos llevará cabo para mantener y garantizar la viabilidad de la empresa.

Carlos Aguayo
CEO