La vulnerabilidad CV-2019-0708, conocida como BlueKeep, se encuentra en el kernel de Windows y permite escalar privilegios para introducir malware en los ordenadores. Las versiones de los sistemas operativos son aquellas de 64 bits de Microsoft, incluyendo Windows 7 y Windows 10.

Gracias a esta vulnerabilidad, el cibercriminal aprovecha la puerta trasera en el servicio de escritorio remoto de Windows y puede instalar programas, ver, modificar o eliminar datos del ordenador, pudiendo además crear nuevos usuarios con permisos de administrador.

 

Para remediarlo Windows liberó un parche el día 14 de mayo, advirtiendo a usuarios y empresas que utilizan los sistemas afectados que era de vital importancia que lo aplicasen cuanto antes.

Si no has descargado el parche, te recomendamos que lo implementes cuanto antes ya que se han detectado cibercriminales escaneando Internet para buscar sistemas que aún sigan siendo vulnerables .